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Dual 1080p Latino 13/02/2021 2.23 GB 470 Descargar

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Serpiente de cascabel

Drama Misterio Sin categoría Suspense Terror
5.1

Serpiente de cascabel Una misteriosa desconocida ha salvado a su hija de una mordedura letal de serpiente. Ahora, tiene que devolverle el favor matando a un desconocido.

La estafa (Bad Education)

Drama Sin categoría
6.8

La estafa (Bad Education) Frank Tassone, uno de los superintendentes más destacados del distrito escolar de Roslyn en Nueva York se desvive a diario para que la educación de sus alumnos sea la mejor. Pero de forma paralela, este se lucra con dinero público para llevar una vida llena de lujos. Así, Tassone y su personal, amigos y familiares, se convierten en los principales sospechosos del mayor escándalo de malversación de fondos ocurrido en una escuela pública de toda la historia de los Estados Unidos.

Ant-Man

Acción Aventura Ciencia ficción Sin categoría
7.1

Ant-Man Armado con la asombrosa capacidad de reducir su tamaño a la dimensiones de un insecto, el estafador Scott Lang debe sacar a relucir al héroe que lleva dentro y ayudar a su mentor, el doctor Hank Pym, a proteger de una nueva generación de amenazas el secreto que se esconde tras el traje de Ant-Man, con un casco que le permite comunicarse con las hormigas. A pesar de los obstáculos aparentemente insuperables que les acechan, Pym y Lang deben planear y llevar a cabo un atraco para intentar salvar al mundo.

Érase una vez en… Hollywood

Comedia Drama Sin categoría Suspense
7.5

Érase una vez en… Hollywood Los Angeles, 1969. La estrella de televisión Rick Dalton, un actor en horas bajas especializado en westerns, y el doble de acción Cliff Booth, su mejor amigo, tratan de sobrevivir a una industria cinematográfica en constante cambio. Dalton es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate, que acaba de casarse con el prestigioso director polaco Roman Polanski… Érase una vez en… Hollywood Critica Hay ciertos autores de culto, tanto en cine como en otras artes y oficios, que han desencadenado, con mayor o menor justicia según qué caso, una horda de seguidores o secta de fieles que les enarbolan cualquier cosa que dicen o hacen. Hoy en día, los máximos exponentes de este fenómeno en el grupito de directores de cine son Christopher Nolan y Quentin Tarantino. Y es curioso como la última película de cada uno de ellos supone un punto equivalente en sus carreras. Érase una vez en Hollywood es el Dunkerque de Tarantino. Cuando fui a ver la peli de Nolan me encontré algo similar, la crítica y los fans irredentos la aupaban a categoría de obra maestra y lo mejor del director, mientras que el resto del público salió bastante frío de las salas. Descartando al grupo de fans irredentos, que les flipa todo lo que hace su autor de culto, esto se debía a que a nivel técnico Dunkerque era una proeza audiovisual que suponía efectivamente el trabajo de dirección más minucioso de Nolan en toda su carrera, pero a un nivel narrativo la película no le funcionaba a la mayoría. Decían lo que suelen decir, con cierto miedo y complejo, de las pelis que sospechan que no están mal hechas pero que a ellos les han parecido infumables: "No es mala, pero a mi no me ha convencido". Pero, aunque como producto final me parezca pobre, también hay motivos de elogio. Igual que Nolan en su última peli se propuso, y consiguió, realizar un prodigio técnico, aquí Tarantino hace lo propio. Esta es, sin la menor duda, la película mejor rodada de su carrera. Debe haber sido una delicia componer el story board, recrearse en buscar la opción más plástica para cada plano. Cada decisión visual de estas viñetas ha salido descaradamente de la mente friki de Tarantino, porque los mejores homenajes y guiños de esta ensalada de referencias se encuentran en sus planos. Así que ahí lo reconozco, para un cinéfilo avezado es una delicia disfrutar de este mix de planos tributo. Aunque, claro, lo mismo hacía Brian de Palma en su época y fue una de las razones de que nunca lo tomasen en serio. Supongo que los tiempos cambian. Ya hemos visto a la pareja de actores en mejores performances (y digo pareja de actores porque los nombres de Robbie, Pacino, Russell... se usan más para rellenar cartel que otra cosa), pero lo que sí es cierto es que DiCaprio está genial en el único personaje bien desarrollado de la historia y que Brad Pitt conforma más que a un personaje a un icono. Le rodea un aura de carisma innata que resulta tan atractiva como el propio Pitt, que a sus 55 años parece en esta película más sex symbol que nunca. Pese a que su Cliff Booth es un perdedor, un inadaptado y sospechamos que en cualquier momento va a rebasar la barrera que separa al sociópata del psicópata, lo cierto es que todos desearíamos ser él de la misma forma que Tyler Durden era lo que Edward Norton quería ser en El club de la lucha. Pero claro, de la misma forma que un personaje no se puede componer únicamente de estética, una película tampoco puede hacerlo. Y es que una vez más tenemos que decir eso de que el contenido no está a la altura de su continente. Érase una vez en Hollywood está tan vacía como ese Cliff Booth que nos encandila pero del que si lo pensamos bien no nos desarrollan absolutamente nada. Claro, Tarantino ha pintado una postal de amor al cine con el que creció, pero lo hace olvidándose que esa postal la va a ver más gente además de él. Y ahí empiezan los problemas. De entrada, el cine con el que crece Tarantino no solo es una época muy concreta que deja fuera generacionalmente a gran parte del público (finales de los 60 y principios de los 70) sino que encuentra la mayoría de sus referentes en el cine de serie B o Z, en series de la televisión americana y en películas internacionales que han visto él y tres enfermos más (esto me recuerda a cuando Alex de la Iglesia, otro director frikazo que ha visto de todo, explicó su primer encuentro con Tarantino, definiéndolo como el único tío que ha visto películas que a él ni le suenan). Claro, si las referencias son tan herméticas (y más cuando el que ve la película no vivió en USA en aquella época, que se le pasan por delante todas esas referencias de revistas, cartelería, marcas de consumibles, etc...) es complicado que tu postal sea universal, que es lo que consigue unir a la gente ante la poesía de este tipo de cartas de amor. Pero lo peor no es eso, ya que al fin y al cabo las referencias solo son un extra. O deberían. Pero es que para Tarantino, se puede hacer, y lo hace, una película que sean solo referencias. Sin más. Normalmente los guiones se escriben pensando en un tema, en una motivación, en una tesis, en unos personajes... Aquí no. Aquí el tema, la motivación y hasta los personajes son todo única y exclusivamente referencias. No hay historia, no hay trama, no hay desarrollo. En definitiva, no hay guión. La estructura es una catarata de sketches con regular o poca gracia que no llegan a parecer nunca un producto unificado sólido. Al final lo intenta arreglar con un chiste, incluso con una cierta autoconsciencia, la del tipo que sale a decir algo, se da cuenta de que no ha estado a la altura y decide darle a la gente una pildorita de alivio cómico para poder hacer mutis por el foro sin que todos nos sintamos demasiado mal. Y es que hasta Tarantino se da cuenta de que dedicar casi 3 horas a hacerse una paja que solo disfruta él usando la aquí pervertidísima excusa del Macguffin (Hitchcock le atizaría de lo lindo si siguiese vivo) es demasiado incluso para él, el maestro del anti-ritmo, experto en estirar hasta la extenuación (aquí más que nunca, da la sensación de querer poner a prueba la paciencia del espectador con ese abuso de los cutaway gag -chistes de flashback-). Y sí, el final es descojonante, pero ni esa despedida c

Deep Blue Sea 3

Acción Ciencia ficción Sin categoría Terror
6.2

Deep Blue Sea 3 La doctora Emma Collins y su equipo están pasando su tercer verano en la isla Little Happy estudiando el efecto del cambio climático en el gran tiburón blanco. Junto a los dos últimos habitantes del antiguo pueblo pesquero, su vida se ve alterada cuando un equipo "científico" liderado por su exnovio y marino biológico Richard aparece buscando tres tiburones toro que son algo más de lo que aparentan en un principio.

Contra lo imposible

Acción Drama Sin categoría
7.7

Contra lo imposible Se centra en un excéntrico y decidido equipo americano de ingenieros y diseñadores liderados por el visionario automovilístico Carroll Shelby (Damon) y su conductor británico Ken Miles (Bale). Henry Ford II y Lee Iacocca les dan la misión de construir desde cero un nuevo automóvil con el fin de derrocar el dominio de Ferrari en el Campeonato del Mundo de Le Mans de 1966. Contra lo imposible Critica Este tipo de películas sobre temas tan minoritarios como el automovilismo, y más cuando se trata de una competición algo más desconocida (no es la más popular F-1) y ambientada hace décadas, pueden enfocarse de dos maneras: - una es hacer una cinta que tome como trasfondo el automovilismo, pero buscando ante todo un entretenimiento, espectáculo sin más para los que son aficionados y para los que no (sobre todo para estos últimos, que son la mayoría). Aquí, cualquier parecido con la realidad, tanto en los personajes como en el desarrollo de las carreras, es pura coincidencia, ni se pretende. Ejemplos podrían ser "Días de trueno", o sobre todo la disparatada "Driven", con el inefable Stallone. - la otra sería un tipo de película con rigor histórico y técnico, para reflejar de la forma más fiel posible cómo eran este tipo de carreras. Entonces el problema es que puede convertirse en un pseudo-documental que hará las delicias de frikazos de las competiciones del motor, pero resultará tediosa para el público general, que además no entenderá buena parte de los aspectos técnicos. En esta línea se encuentra la célebre cinta de "Las 24 Horas de Le Mans" de Steve McQueen, y la magnífica "Grand Prix" de John Frankenheimer. En cualquier caso el nicho de espectadores de estas dos claramente son aficionados al deporte del motor. Pero ambas tienen el gran acierto de entregar una recreación dramatizada. Es decir, una historia de ficción con personajes ficticios, aunque tomando como inspiración, respectivamente, una carrera (Le Mans 70) o campeonato real (el mundial de F-1 de 1965), y personajes reales. Se tomaba así la prudencia de no querer contarnos en ningún momento unos hechos reales al 100 %, algo que sí pretende hacer “Le Mans ‘66”, y es ahí donde naufraga estrepitosamente. Una mezcla de ambos planteamientos se produjo, de forma muy acertada, en la estupenda “Rush” de Ron Howard. Pero si esto era lo que se pretendía en “Le Mans ‘66”, el resultado ha sido equivocado, porque al final es una película claramente orientada al espectáculo palomitero con el grave error, que a mi juicio condena la cinta, de querer, presuntamente, contarnos unos hechos y personajes reales. Y no lo hace, porque casi todos los aspectos técnicos, cronológicos, o deportivos que aparecen, están manipulados, o directamente inventados, falseados. Es decir, que el rigor histórico que se supone debe tener, no existe por ningún lado. Director y guionistas juegan con la baza a favor que el 99,9 % de los espectadores de esta cinta no tendrán ni idea de cómo se desarrollaron realmente los hechos que ocupan la película, el célebre duelo entre el gigante norteamericano Ford y el prestigioso Ferrari a mediados de la década de 1960. Para situarnos, convendría saber que en aquella época, el campeonato del mundo de resistencia, con coches tipo GT y sport-prototipos, era una competición con tanto prestigio o más que el mundial de F-1, y la carrera reina era las 24 Horas de Le Mans. Desconociendo esta historia, posiblemente la película incluso dejará un buen sabor de boca: escenas más o menos espectaculares de carreras, sonido atractivo, actores populares… incluso hay buenos y malos, épica, drama... Es decir, que la película cumple correctamente con el factor espectáculo. Y digo correctamente sin más, porque también en el apartado técnico esperaba “algo” más. No está mal resuelta, pero tampoco se hace gala de unos medios técnicos apabullantes. Incluso antes de verla pensaba que habrían utilizado de forma más amplia efectos digitales para recrear ciertos coches de carreras de la época, o diversas zonas del circuito de Le Mans, y luego no es así. De hecho, algunos aficionados echarán de menos un buen número de coches de la época que no aparecen, y peor aún, como varios otros son burdas recreaciones que ni siquiera se parecen a los originales. Resulta sorprendente como la película de McQueen, rodada en 1970, sí era capaz de mostrarnos algunas réplicas extraordinariamente fieles, y en cambio en esta, 49 años después, con unos medios técnicos infinitamente superiores, aparecen algunos coches totalmente falsos, inventados (pocos, cierto, y sólo al final, pero ahí está el dato). Además, algunas escenas en pista de Le Mans quedan desangeladas y se echa en falta algo más de “tráfico” en pista, público, etc. En cuanto a los actores, pues Matt Damon está en su línea, como una paella sin sal, y el que más se esfuerza es Bale, que este sí es un actorazo, pero tampoco será su papel más recordado. Además, por desgracia, el penoso doblaje daña bastante el resultado final. Imagino que en V.O. ganará enteros. Pero vamos al meollo de mi crítica: la historia y su rigor. El guión se basa en el libro de A. J. Baime “Go like hell”, pero mientras que este autor hacía en su obra una versión novelada manteniendo el rigor y con un buen trabajo de investigación, aquí los guionistas se han tomado todas las licencias habidas y por haber, y aunque evidentemente se toman como base unos hechos reales, el error imperdonable es que lo haga con falsedades y gazapos históricos de primer orden. El espectador “normal”, tan feliz, se irá a casa creyendo que ha visto una historia real, pero los cuatro frikazos que saben cómo fue esta historia en realidad (entre los que me incluyo), pues se van pensando que vaya invención peliculera; no se entiende por qué todo debe contarse con tantas mentiras. En “Rush”, aunque los hechos se contaban de una forma que buscaba el espectáculo y llegar al gran público, se respetaban de forma fiel muchos aspectos deportivos, como resultados de carreras, los coches que aparecían, etc, algo entiendo que imprescindible en una historia real llevada a la pantalla, y que además hacía las delicias de los aficionados al motor. En cambio, en “Le Mans ‘66” no sucede lo mismo. En la zona de spoilers dejo unos cuantos ejemplos de ello.