100% Wolf: Pequeño gran lobo

5.9
100% Wolf: Pequeño gran lobo Freddy Lupin pertenece a una orgullosa familia de hombres lobo. Confiado de que pronto se convertirá en un hombre lobo de los más temidos, Freddy se queda sorprendido cuando descubre que no es todo lo feroz que esperaba.

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Dual 1080p Castellano 22/02/2021 1.53 GB 279 Descargar

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Stuber: Locos al volante

Acción Comedia Crimen Sin categoría Suspense
6.5

Stuber: Locos al volante La vida de un apacible conductor de Uber, Stu (Kumail Nanjiani), cambia repentinamente cuando se sube a su vehículo un pasajero (Dave Bautista) que resulta ser un policía que sigue la pista a un brutal asesino. Stu se ve obligado a luchar por salvar la vida, protagonizando una misión en la que nunca pidió participar, y cuyo principal objetivo tiene claro desde que descubre lo que está sucediendo: obtener las cinco estrellas de calificación en este movido viaje. Stuber: Locos al volante Critica La nueva película de Michael Dowse actualiza el subgénero de las buddy films, películas donde un par de personajes totalmente opuestos deben unirse para conseguir un fin, esto con la peculiaridad que casi toda la historia sucede a bordo de un uber. Stu (Kumail Nanjiani), es un tipo tranquilo e idealista, el trabaja en una gran tienda de herramientas y cuando cae la tarde conduce un coche de alquiler uber con la intención de generarse mayores ingresos, luego de haber invertido sus ahorros en un gimnasio, el emprendimiento de su mejor amiga y amor secreto, Becca (Betty Gilpin. Pero una tarde, la apacible vida de Stu cambia cuando sube a su uber Vic Manning (Dave Bautista), un duro policía que sigue la pista de un peligroso asesino, por lo que Stu se ve obligado a participar, buscando salvar su vida y sobre todo, obtener las cinco estrellas por su servicio. La película de Dowse sigue al pie de la letra los códigos del subgénero, y lo hace con resultados dispares, la introducción se alarga demasiado y esto provoca que el ritmo en el primer tramo del relato no sea el más llevadero. Lo mejor de la película se da cuando por fin deben interactuar los personajes de Bautista y Nanijani, quien es el soporte cómico de la historia y lo hace de la mejor manera, con diálogos ingeniosos y bastante relajados. Y es precisamente en la buena interacción entre sus protagonistas y la química resultante donde descansa lo mejor de una película bastante genérica y olvidable y que se parece a las muchas otras películas que se inscriben dentro de las buddy films, pero que resulta efectiva y divertida como entretenimiento.

En la hierba alta

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En la hierba alta Después de escuchar a un niño gritando pidiendo ayuda desde las verdes profundidades de un vasto campo de hierba alta, Becky, una mujer embarazada, y Cal, su hermano, aparcan su coche cerca de una misteriosa iglesia abandonada y entran imprudentemente en el campo, descubriendo que no están solos y que por alguna razón son incapaces de escapar de un laberinto vegetal completamente inextricable.

Venganza bajo cero

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5.6

Venganza bajo cero En plenas montañas, viviendo entre la nieve, un apacible quitanieves vive tranquilamente en la naturaleza. Pero un día toda su paz se desmorona, pues recibe la terrible noticia de que su hijo ha muerto debido a una sobredosis. De esta forma acaba envuelto en una guerra de narcotraficantes, mientras busca venganza por lo sucedido. Hans Petter Moland (Redención: Los casos del departamento Q) dirige el remake de su propia película del 2014, que en esta ocasión cuenta con un guion escrito por Frank Baldwin (The Godmother) y con Liam Neeson (Un monstruo viene a verme) como protagonista.

Rebeca

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6.4

Rebeca Maximilian De Winter pierde a su esposa Rebeca cuando ésta es dada por muerta después de desaparecer en la costa. Con la intención de olvidar lo sucedido decide ir a Monecarmelo, donde conoce a una joven empleada de la señora Van Hooper como dama de compañía. Ambos se enamoran y se casan rápidamente. Cuando se instalan en la mansión de Maxim, Manderley, la joven esposa se da cuenta de que la sombra de Rebeca aún sigue presente en la casa, en el ama de llaves y en los pensamientos de su marido...   Rebeca Critica Hay cosas que se pueden comprender y otras que no a la hora de leer las reacciones críticas que ha generado esta Rebeca de Ben Wheatley. No se puede comprender el porqué de su existencia, por qué volver a adaptar una novela que ya cuenta con una adaptación previa que es una absoluta obra maestra del cine. De la misma manera, lo mismo se podría decir con la cantidad de reboots, remakes, nuevas adaptaciones, sagas, spin-offs, precuelas y secuelas que pueblan el universo cinematográfico. ¿Por qué cada tan pocos años hay un nuevo Batman, un nuevo Spider-Man, un nuevo Joker, o llegarán nuevos Vengadores y nuevos X-Men, cuando ya hay películas maravillosas sobre estos personajes (muchas de ellas además muy recientes)? ¿Por qué llegará seguro un día en que alguien volverá a adaptar las novelas de Harry Potter y El Señor de los Anillos? ¿Por qué cada pocos años tenemos nuevas adaptaciones de Drácula, Frankenstein u Otra vuelta de tuerca? Son sólo algunos ejemplos de los miles que podríamos poner aquí. Lo mismo se puede decir de esta Rebeca, que llega partiendo en clara desventaja y teniendo que remontar un partido claramente en contra. Y sus responsables lo saben. Y aun así se ha rodado y estrenado. Se puede entender que, existiendo la versión de Hitchcock, una de las mejores películas de un genio y una de las obras magnas de la Historia del Cine, cualquier cosa pueda saber a poco, más si cabe cuando la cinta de Ben Wheatley no es ninguna obra maestra, ni siquiera tiene nivel para llegar al sobresaliente. Y no llega porque le falta mucho, pero muchísimo, para ser respetuosa con el tono innegablemente gótico de la historia original. Pese a la excelencia de todos los departamentos técnicos y el esfuerzo por resaltar el goticismo en las escenas en las que está presente Danvers, todo es demasiado luminoso, demasiado como un anuncio de colonia a veces incluso (las escenas de la seducción y el romance de Maxim y la protagonista) y demasiado "bonito", poco en consonancia con lo que era Rebeca antes. Además, algunos momentos y algunas escenas impactantes, como el famoso momento en que Maxim revela a su joven esposa la verdadera naturaleza de su relación con la difunta Rebeca, revelan una preocupante falta de fuerza, cuando, sí, en la versión con Joan Fontaine y Laurence Olivier eran auténticas bombas en la cara del espectador. Sin embargo, una cosa que no se puede entender es que se machaque sin piedad a una película simplemente porque se ha atrevido a adaptar de nuevo un texto que previamente adaptó Hitchcock. Porque ese es el gran pecado de esta Rebeca: existir. Porque, si la película se viera con objetividad, habría que decir que puede que no se sobresaliente, ni una obra maestra, pero sí es notable, y lo es por su esfuerzo de producción, porque Lily James y Armie Hammer son perfectos para dar vida a los De Winter, porque otras escenas sí conservan el mismo impacto (ver cuando la protagonista se pone cierto vestido), porque la presencia de Rebeca sigue siendo omnipresente y omnipotente en Manderley, y muy especialmente, porque Kristin Scott Thomas está fabulosa. Hace una Danvers quizá menos villana que la de Judith Anderson, menos psicótica y loca, pero igualmente sibilina, traidora y obsesionada con la memoria de Rebeca. Hacía bastante que no veíamos a Scott Thomas en un producto tan mainstream, tras años centrada en el cine francés y británico, y es un regalo ver su mirada, su fuerza, su capacidad para ser sibilina y siniestra sin pasarse ni un pelo. No es una grandísima película, pero sí es una película notable. Si se la mira sin prejuicios, claro.

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Hermanos Siempre, Tras el tesoro perdido Después de recuperar el mapa de su abuelo, Allan y Gilbert deben encontrar el antiguo tesoro de Cleopatra. No pueden imaginar de cuánto peligro y aventuras están a punto de ser parte.

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Érase una vez en… Hollywood Los Angeles, 1969. La estrella de televisión Rick Dalton, un actor en horas bajas especializado en westerns, y el doble de acción Cliff Booth, su mejor amigo, tratan de sobrevivir a una industria cinematográfica en constante cambio. Dalton es vecino de la joven y prometedora actriz y modelo Sharon Tate, que acaba de casarse con el prestigioso director polaco Roman Polanski… Érase una vez en… Hollywood Critica Hay ciertos autores de culto, tanto en cine como en otras artes y oficios, que han desencadenado, con mayor o menor justicia según qué caso, una horda de seguidores o secta de fieles que les enarbolan cualquier cosa que dicen o hacen. Hoy en día, los máximos exponentes de este fenómeno en el grupito de directores de cine son Christopher Nolan y Quentin Tarantino. Y es curioso como la última película de cada uno de ellos supone un punto equivalente en sus carreras. Érase una vez en Hollywood es el Dunkerque de Tarantino. Cuando fui a ver la peli de Nolan me encontré algo similar, la crítica y los fans irredentos la aupaban a categoría de obra maestra y lo mejor del director, mientras que el resto del público salió bastante frío de las salas. Descartando al grupo de fans irredentos, que les flipa todo lo que hace su autor de culto, esto se debía a que a nivel técnico Dunkerque era una proeza audiovisual que suponía efectivamente el trabajo de dirección más minucioso de Nolan en toda su carrera, pero a un nivel narrativo la película no le funcionaba a la mayoría. Decían lo que suelen decir, con cierto miedo y complejo, de las pelis que sospechan que no están mal hechas pero que a ellos les han parecido infumables: "No es mala, pero a mi no me ha convencido". Pero, aunque como producto final me parezca pobre, también hay motivos de elogio. Igual que Nolan en su última peli se propuso, y consiguió, realizar un prodigio técnico, aquí Tarantino hace lo propio. Esta es, sin la menor duda, la película mejor rodada de su carrera. Debe haber sido una delicia componer el story board, recrearse en buscar la opción más plástica para cada plano. Cada decisión visual de estas viñetas ha salido descaradamente de la mente friki de Tarantino, porque los mejores homenajes y guiños de esta ensalada de referencias se encuentran en sus planos. Así que ahí lo reconozco, para un cinéfilo avezado es una delicia disfrutar de este mix de planos tributo. Aunque, claro, lo mismo hacía Brian de Palma en su época y fue una de las razones de que nunca lo tomasen en serio. Supongo que los tiempos cambian. Ya hemos visto a la pareja de actores en mejores performances (y digo pareja de actores porque los nombres de Robbie, Pacino, Russell... se usan más para rellenar cartel que otra cosa), pero lo que sí es cierto es que DiCaprio está genial en el único personaje bien desarrollado de la historia y que Brad Pitt conforma más que a un personaje a un icono. Le rodea un aura de carisma innata que resulta tan atractiva como el propio Pitt, que a sus 55 años parece en esta película más sex symbol que nunca. Pese a que su Cliff Booth es un perdedor, un inadaptado y sospechamos que en cualquier momento va a rebasar la barrera que separa al sociópata del psicópata, lo cierto es que todos desearíamos ser él de la misma forma que Tyler Durden era lo que Edward Norton quería ser en El club de la lucha. Pero claro, de la misma forma que un personaje no se puede componer únicamente de estética, una película tampoco puede hacerlo. Y es que una vez más tenemos que decir eso de que el contenido no está a la altura de su continente. Érase una vez en Hollywood está tan vacía como ese Cliff Booth que nos encandila pero del que si lo pensamos bien no nos desarrollan absolutamente nada. Claro, Tarantino ha pintado una postal de amor al cine con el que creció, pero lo hace olvidándose que esa postal la va a ver más gente además de él. Y ahí empiezan los problemas. De entrada, el cine con el que crece Tarantino no solo es una época muy concreta que deja fuera generacionalmente a gran parte del público (finales de los 60 y principios de los 70) sino que encuentra la mayoría de sus referentes en el cine de serie B o Z, en series de la televisión americana y en películas internacionales que han visto él y tres enfermos más (esto me recuerda a cuando Alex de la Iglesia, otro director frikazo que ha visto de todo, explicó su primer encuentro con Tarantino, definiéndolo como el único tío que ha visto películas que a él ni le suenan). Claro, si las referencias son tan herméticas (y más cuando el que ve la película no vivió en USA en aquella época, que se le pasan por delante todas esas referencias de revistas, cartelería, marcas de consumibles, etc...) es complicado que tu postal sea universal, que es lo que consigue unir a la gente ante la poesía de este tipo de cartas de amor. Pero lo peor no es eso, ya que al fin y al cabo las referencias solo son un extra. O deberían. Pero es que para Tarantino, se puede hacer, y lo hace, una película que sean solo referencias. Sin más. Normalmente los guiones se escriben pensando en un tema, en una motivación, en una tesis, en unos personajes... Aquí no. Aquí el tema, la motivación y hasta los personajes son todo única y exclusivamente referencias. No hay historia, no hay trama, no hay desarrollo. En definitiva, no hay guión. La estructura es una catarata de sketches con regular o poca gracia que no llegan a parecer nunca un producto unificado sólido. Al final lo intenta arreglar con un chiste, incluso con una cierta autoconsciencia, la del tipo que sale a decir algo, se da cuenta de que no ha estado a la altura y decide darle a la gente una pildorita de alivio cómico para poder hacer mutis por el foro sin que todos nos sintamos demasiado mal. Y es que hasta Tarantino se da cuenta de que dedicar casi 3 horas a hacerse una paja que solo disfruta él usando la aquí pervertidísima excusa del Macguffin (Hitchcock le atizaría de lo lindo si siguiese vivo) es demasiado incluso para él, el maestro del anti-ritmo, experto en estirar hasta la extenuación (aquí más que nunca, da la sensación de querer poner a prueba la paciencia del espectador con ese abuso de los cutaway gag -chistes de flashback-). Y sí, el final es descojonante, pero ni esa despedida c